Paso a paso
1
Deja el transportín siempre a la vista, abierto y en una zona tranquila.
2
Pon dentro una manta suave con su olor y algún premio.
3
Deja que entre y salga a su ritmo, sin meterlo a la fuerza.
4
Premia cada vez que se acerque o entre por su cuenta.
5
Dale de comer cerca y luego dentro del transportín.
6
Cuando entre tranquilo, cierra la puerta un segundo y vuelve a abrir.
7
Sube poco a poco el tiempo con la puerta cerrada.
8
Haz viajes cortos en coche que no acaben siempre en el veterinario.
9
Rocía un poco de feromonas para gatos antes de usarlo.
💡 Consejos de Julia
- ✓ El transportín debe ser parte de los muebles, no aparecer solo el día de la cita.
- ✓ Los de apertura superior facilitan mucho meterlo sin forcejear.
- ✓ Una manta con su olor lo tranquiliza.
- ✓ Las feromonas ayudan a relajarlo.
- ✓ Ve muy despacio: el estrés se construye con prisas.
- ✓ Premia siempre la calma.
✕ Errores a evitar
- ✕ Sacar el transportín solo el día del veterinario.
- ✕ Meterlo a la fuerza y a empujones.
- ✕ Asociarlo siempre con algo desagradable.
- ✕ Ir demasiado rápido en el proceso.
- ✕ Regañarle si se resiste.
- ✕ Usar un transportín demasiado pequeño o inestable.
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