Paso a paso
Ten siempre a mano dos o tres mordedores de texturas distintas para ofrecérselos al instante.
Cada vez que muerda tu mano o la ropa, retira la atención un segundo y quédate quieto, sin gritar.
En cuanto pare, ofrécele su mordedor y prémialo con voz suave cuando lo coja.
Si está muy revolucionado, dale un mordedor que puedas enfriar en la nevera para calmar las encías.
Premia con un trocito de comida cada vez que elija morder su juguete y no a ti.
Saca a pasear y juega antes de las horas locas de la tarde para que llegue más cansado.
Si te muerde fuerte, di un no corto y tranquilo y redirige de inmediato a su juguete.
Rota los mordedores cada pocos días para que no se aburra de ellos.
Mantén la misma respuesta toda la familia: si unos lo permiten y otros no, no aprende.
Repite estas pautas en sesiones cortas varias veces al día.
💡 Consejos de Julia
- ✓ Las manos y los pies nunca son juguete: si juegas así, le enseñas justo lo contrario.
- ✓ Un cachorro cansado muerde menos; el ejercicio y el olfato lo calman.
- ✓ Congela un mordedor de goma con un poco de paté dentro para los días de dentición intensa.
- ✓ Premia siempre la calma, no solo que deje de morder.
- ✓ Ten mordedores repartidos por toda la casa, no solo en un sitio.
- ✓ La paciencia es clave: la dentición dura semanas y va a mejor.
✕ Errores a evitar
- ✕ Gritar o apartar la mano de golpe, porque lo interpreta como un juego más divertido.
- ✕ Castigarlo físicamente: genera miedo y empeora la conducta.
- ✕ Dejar a su alcance zapatos, cables o muebles que pueda morder.
- ✕ Cambiar de norma según quién esté en casa.
- ✕ Reñirle tarde, cuando ya no asocia el regaño con el mordisco.
- ✕ Quitarle todos los juguetes y dejarlo sin alternativas para morder.
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